En la elaboración de piensos para aves, la soja constituye una de las fuentes fundamentales
de proteína. En países productores de esta oleaginosa, su reducido costo en relación con su
perfil nutricional lleva a la industria de la nutrición animal a utilizarla con elevados niveles de
inclusión. Los productos y subproductos comúnmente utilizados son las harinas de soja, el
haba de soja integral (FFSB) y el expeller de soja.

El haba de soja integral (FFSB) constituye una excelente fuente de proteína y energía para la
formulación de piensos. Para su utilización es necesario efectuar el tratamiento térmico con el
objetivo de reducir la cantidad de factores antinutricionales tales como inhibidores de tripsina
y lectinas, que son termolábiles. Este proceso se efectúa mediante la aplicación de aire
caliente (desactivado en seco), vapor (desactivado en húmedo) o extrusión (cuadro 1)
Debemos considerar que la soja y subproductos derivados de la misma también poseen
factores antinutricionales termoestables, entre ellos los oligosacáridos, saponinas y factores
antigénicos.
El haba de soja desactivada o extrusada contiene valores de proteína de entre 32% y 35% y
alrededor de 20% de extracto etéreo (55% como 18:2). La incorporación de esta materia prima
en piensos para aves puede tomar valores cercanos al 20% cuidando el aporte de extracto
etéreo final del pienso y considerando el aporte de ácido linoleico (calidad de grasa, tamaño
de huevo). También debemos considerar los aportes de colina, fosfolípidos e inositol de la
fracción lipídica.
La combinación de haba de soja integral con harina de soja permite en la formulación reducir
la inclusión de esta última, así como también la incorporación de fuentes de energía tales
como aceites o grasas.
La valoración nutricional del haba de soja integral dentro de las dietas para aves permite una
participación elevada en el aporte de lisina digestible y otros aminoácidos como treonina y
triptófano.
En cuanto al aporte de energía, el haba de soja tostada presenta un valor de energía
metabolizable (EM) de 3300 kcal. El haba de soja extrusionada aporta una mayor cantidad de
energía debido a una mayor liberación de aceite durante el proceso de extrusado, lo que
aumenta la digestibilidad con un valor aproximado de de 3700 kcal de EM. En ambos casos la
participación en el aporte energético de la ración puede ser significativo.
La fracción de hidratos de carbono de la soja contiene oligosacáridos, azúcares solubles (6%) y
una pared celular rica en pectinas (12%). Una fracción de los Oligosacaridos no es digestible,
con efectos diversos sobre la salud intestinal.
El expeller de soja es un subproducto proveniente de la extracción del aceite del haba de
soja mediante los procesos físicos de extrusión y prensado. El producto resultante
dependiendo de la eficiencia del método de extracción de aceite es un material con valores de
proteína de entre 40 y 43% y valores de extracto etéreo del 8 al 12%.

 

En cuanto a la calidad de esta materia prima debemos considerar la variabilidad en los contenidos de proteína y extracto etéreo para efectuar la correspondiente segregación y valoración nutricional así como también la presencia de factores antinutricionales tales como los inhibidores de tripsina cuya cantidad dependerá del efecto térmico que se produzca durante el proceso de extracción del aceite.

Del procesamiento térmico de estos productos también dependen parámetros de calidad a considerar tales como la solubilidad en KOH y en agua (PDI) y el contenido de lisina reactiva que pueden estar indicando un sobreprocesado del material con la consecuente reducción de la digestibilidad de la proteína producto de la desnaturalización de las mismas.

Teniendo en cuenta que los niveles finales de inhibidores de tripsina en el pienso no debieran superar los 2.5 a 3.0 UTI/mg, los niveles para el haba de soja integral o expeller no debieran exceder los 10 UTI/mg para inclusiones cercanas al 30%.

Estos niveles (UTI/mg o TIA/mg)  pueden medirse mediante métodos directos (química húmeda/NIRS) o bien por métodos indirectos tales como actividad ureásica (delta de PH). Debemos considerar que el grado de correlación entre actividad ureásica e inhibidores de tripsina puede variar de acuerdo con el tipo de producto o subproducto.

Existen diferentes estrategias que pueden llevarse a cabo desde la formulación para contrarrestar los efectos de los factores antinutricionales.

La calidad de estos productos puede variar de acuerdo a la procedencia y a las condiciones de almacenamiento, por lo que se considera también el grado de daño del grano, la presencia de micotoxinas y los niveles de acidez y peróxidos.

Desde el punto de vista práctico de la formulación, podemos comparar a modo de ejemplo un pienso de broiler en etapa de crecimiento formulado con harina de soja 46 con 2 piensos isonutricionales utilizando expeller de soja y FFSB:

 

Cuadro 2: Fórmulas Broilers Crecimiento (PC=20%, Lis dig=1,06%, M+C dig=0,80%, Treo dig=0,67%, Tript dig=0,21%, Valina dig=0,72%, Arg dig=1,1%, Isol dig=0,70%, Leu dig=1,13%, ME = 3100 Kcal.)

La inclusión de expeller de soja puede reemplazar totalmente a la hna de soja 46, mientras que en el caso de la fórmula con FFSB podemos reducir hasta un 15% la inclusión de este ingrediente. En ambos casos se reemplaza totalmente el aceite de soja como fuente de energía.

La participación relativa en el aporte de proteína del expeller de soja es similar a la de la harina de soja pero con la ventaja de un mayor aporte de energía (30% del total de EM de la ración).

Figura 1: aportes relativos de EM y proteína de Hna soja 46 y de expeller de soja en 2 fórmulas Broiler Crecimiento isonutricionales. Niveles de inclusión: Harina Soja 46=25,7%. Expeller de Soja=31,1%.

En el caso de ponedoras comerciales la inclusión de expeller de soja tiene un similar grado de participación en el perfil proteico y energético de la ración, con un significativo aporte de ácido linoleico cuyo nivel se relaciona directamente con el tamaño de huevo.

Prestando atención a los parámetros de calidad relacionados a procesamiento, origen, factores antinutricionales y el haba de soja integral y el expeller constituyen materias primas adecuadas para la formulación de piensos para aves, y que nos permiten diversificar el complejo soja. Otros productos con mayor concentración proteica como lo es la soja micronizada pueden ser considerados para la elaboración de dietas preiniciales, logrando un buen aporte de proteína con mínimos impactos en el costo de la dieta.