El analista internacional Jorge Castro advierte que debe plantearse un plan nacional público-privada con eje en la agroindustria de las carnes.
“La fiebre porcina en China obliga a un replanteo mundial de la producción de proteínas animales, que incluye a la carne porcina, vacuna y a la aviar también, con foco en la provisión al principal mercado consumidor. Es una ocasión histórica para la Argentina y la desafía a establecerla como una prioridad estratégica de carácter nacional”, dice con singular contundencia Jorge Castro, analista internacional avezado, conocedor profundo de China como pocos, que en una entrevista con Clarín Rural aporta su visión global, apoyado en datos elocuentes.
“La Peste Porcina Africana –describe Castro- se ha extendido por todo el territorio chino con 150 focos en todas las provincias, salvo en una isla del sur (similar a lo que sería Tierra del fuego en Argentina). Esto significa que el principal productor de carne de cerdo del mundo, este año perderá más de 56 millones de toneladas en su producción. Hay un vuelvo de la población china al consumo de proteínas cárnicas y la de cerdo es el principal componente de la dieta de la población china, que actualmente es de 1.440 millones de habitantes, y consume 56 kg per cápita por año de carne de cerdo.
-Es similar a la cantidad de carne de vaca que comemos los argentinos en promedio.
-Sí, pero Argentina tiene 43 millones de habitantes, mucho menos que el país más poblado del planeta, donde ha estallado esta fiebre mortal para este tipo de animales, que constituyen el núcleo de su alimentación.
– ¿Cuánto tiempo le llevaría a China reestablecerse de esta crisis productiva?
– El cálculo del gobierno chino es que China va a necesitar 10 años o más para resolver la crisis provocada por la Fiebre Porcina. El sistema mundial de producción de proteínas se ve obligado a reestructurarse para satisfacer esta demanda de la República Popular. En el interín de estos diez años, el sistema mundial de producción de proteínas animales se ve obligado a reestructurarse para satisfacer la demanda china, porque implica que primero va a haber una demanda de carne de cerdo pero luego de carne vacuna, porque una y otra actúan como sustitutas recíprocas.
-Es una crisis de abastecimiento fenomenal.
-Claro, porque no hay ningún país del mundo que esté en condiciones de ocupar el vacío que deja esta crisis productiva, ni siquiera los Estados Unidos. Internamente, ya ha habido un aumento de más de 50% de aumento en el precio de la carne de cerdo en el mercado interno chino, que a fines de año llegaría a ser un incremento anual de más de 80%.
– Algunos analistas del caso no creen que la ventana de oportunidad dure tanto tiempo…
– La realidad siempre se impone. Hay que ver lo que significan las exportaciones de carne argentina al mercado chino. Más del 70% de las exportaciones de carne vacuna argentinas se dirigen a un solo mercado, el chino. Esto implica que las exportaciones de carne de cerdo de los Estados Unidos, se han multiplicado por tres o por cuatro, a pesar de que hay un arancel especial del 36% para las importaciones a la República Popular de la carne de cerdo norteamericana. Solo este año, deberá aumentar entre 30 y 40 por ciento las importaciones de carne de cerdo del resto del mundo.

Jorge Castro en su oficina, donde piensa y escriba sobre asuntos estratégicos internacionales.

Jorge Castro en su oficina, donde piensa y escriba sobre asuntos estratégicos internacionales.

¿China podría buscar alternativas menos costosas?
-Frente a esta caída brutal de la producción de carne de cerdo, convertida en el principal componente de la dieta de la República Popular, China tiene los recursos para importar este producto y satisfacer su demanda doméstica. Un dato estratégico fundamental es que el nivel de ingreso per cápita en China se duplica cada 8 años. Y en este momento, el nivel de ingreso per cápita de la población china, supera los 10.000 dólares por año y por cabeza. Hay que tomar en cuenta que el punto de partida del crecimiento de la economía china que fue en 1978, cuando se abrió al capitalismo mundial, era de 274 dólares anuales. Hay un detalle de especial importancia en términos del sistema mundial: ha emergido una nueva clase media que en este momento tiene unos 440 millones de integrantes, cuyos niveles de ingreso son semejantes a los de Estados Unidos hoy: entre 35.000 y 45.000 dólares por año. Esto es lo que hace que hoy en China haya un boom de consumo de alcance mundial, que supera los 6.9 millones de dólares. Es superior al de Estados Unidos.
-¿Por qué Argentina tiene una ventaja comparativa, siendo que su producción porcina exportadora es incipiente, y otros países podrían hacer algo parecido?
-La posibilidad de dar un salto en las exportaciones de carne de la Argentina, están encabezadas por las exportaciones de carne de cerdo, por un tema de ciclo vital. Hay que ver, como indicador crucial, lo que sucede con las cerdas madres. En China ya son 91 millones las cerdas madres que se han perdido. Cada una de ellas produce 20 lechones por año o más. Además, en la Argentina ha surgido un grupo de empresas de alto nivel, tecnológico y financiero que integran el grupo denominado Argenpork, constituido por importantes empresas, muy profesionalizadas y con experiencia en la producción de cerdos, que semanas atrás hicieron una fructífera visita a China.
De modo que la Argentina tiene las condiciones naturales de su ganadería, y los actores para desarrollar un rápido crecimiento de las exportaciones de carne de cerdo a China.
Mientras tanto, las exportaciones de carne vacuna, que ya realiza la Argentina al mercado chino, tiene que cumplir un proceso que ya está en marcha, de reconversión y de adquisición de los niveles y los estándares internacionales más avanzados, porque en definitiva, en materia de carne vacuna, la Argentina solo compite con Australia en lo que se refiere a carnes de alta calidad, que son las de mayor precio.
-¿Qué debilidades o amenazas habría que tener en cuenta, para pisar firme?
-Siempre hay que tener en cuenta lo que dice Tulio Halperín Donghi sobre la cultura cívica de los argentinos, que la define como maníaco depresiva: 2 horas de euforia y 14 de depresión. Esto significa que a los argentinos no hay que tomarlos muy en serio cuando están eufóricos y mucho menos cuando están depresivos. Lo que hay que ver es la realidad de las cosas. En China no está sucediendo un crecimiento de un mercado sino una crisis de desabastecimiento en la provisión de proteínas al mayor mercado del mundo. Es el mundo de Lester Brown ¿quién puede abastecer a China cuando los precios se disparan y la demanda crece vertiginosamente?. La respuesta es que nadie puede hacerlo, y esto obliga a reestructura el sistema mundial de producción de proteínas. Es mucho más que el efecto en Argentina, es un contexto más amplio, pero el desafío que tiene nuestro país es establecer un plan estratégico en este sentido. El Estado nacional y los actores del mercado encabezado por el grupo de punta tecnológico y de inversión que es Argenpork, deben establecer una política industrial de nuevo tipo. La producción agroalimentaria de la Argentina es la que tiene el más alto nivel tecnológico y de capacidad de aumento de la productividad del país, por encima incluso de la manufactura.
-¿Qué otros países se juegan en este posicionamiento?
-Estados Unidos, Brasil y la Argentina, son los tres principales. La mayor parte de la producción de carne de cerdo de la Unión Europea se dirige al mercado interno para satisfacer sus propias necesidades. Australia tiene a su vez una limitación estructural para la producción de carne vacuna, competencia directa con la Argentina que es la situación de sequía crónica, a esta altura dramática y de carácter estructural. Ya van dos años consecutivos incluso con falta de agua para los centros urbanos, en un país que tiene un altísimo nivel de vida.
Fuente: Clarin.com