La coccidosis aviar es una enfermedad ampliamente conocida en el sector avícola mundial debido al impacto negativo que produce en la producción. Las pérdidas productivas que ocasiona incluyen una reducción en la ganancia de peso, una pobre conversión alimenticia, mayor mortalidad, disminución en el rendimiento de la canal y desigualdad de los lotes, entre otras. También pueden estar relacionadas con las potenciales repercu- siones como consecuencia del ciclo de la coccidia en el sistema digestivo y de fallos en la barrera intestinal – por ejemplo, falta de pigmentación, incremento de problemas de patas, infecciones secundarias como enteritis necrótica, dermatitis gangrenosa y espondilitis. Adicionalmente, otros problemas potenciales pue- den ser detectados en los mataderos, como incremento de los decomisos, más tiempo de procesado por disparidad de peso de las aves, aumento de rupturas intestinales y contaminación de las canales debido a una pobre salud intestinal.
En la producción avícola moderna, el efecto combinado de to- dos estos problemas va más allá del rendimiento. Los fallos en el control de la coccidiosis y en un mantenimiento de la salud intestinal impactarán potencialmente en la seguridad alimentaria – un valor de marca de las empresas -, en el bienestar animal – ventas y percepción del público -, en el rendimiento – ingresos y nanzas de la compañía – y también pueden afectar al ambiente – problemas regulatorios y gubernamentales -.
Las perdidas ocasionadas en el sector avícola mundial debidas a la coccidiosis son de más de 3.000 millones de dólares anua- les – Lillehoj, 2006 -. La coccidiosis aviar es una enfermedad infecciosa causada por distintas especies de Eimeria, que va- rían en su patogenicidad e inmunogenicidad. Las especies más importantes en la producción de pollos de engorde, desde un punto de vista económico, son las E. acervulina, E. maxima, y E. tenella. La coccidiosis es transmitida entre las aves a través de la ingestión de ooquistes infectivos. La Eimeria spp. es especí ca del hospedador y posee un complejo ciclo de vida, incluyendo tanto estadios sexuales como asexuales. Existen dos presenta- ciones de la enfermedad, clínica y subclínica.

Durante una infección activa de coccidiosis estos protozoos se replican en diferentes partes del intestino y pueden causar distintos grados de lesiones, como destrucción celular, atro a de las vellosidades y disminución de la digestión de nutrientes y de la absorción. Un incremento en la permeabilidad de la mucosa también puede permitir el paso de proteínas plasmáticas y uidos, que son causa de estrés osmótico y camas húmedas. Por otra parte, una serie de eventos suceden simultáneamente en el intestino, comenzando con una respuesta in amatoria y una estimulación inmune, las cuales pueden causar un estrés oxidativo afectando a la pigmentación de la piel. Cuando todos estos factores se combinan se compromete la salud intestinal del hospedador y se produce un fallo de la barrera intestinal, exacerbando el caso al permitir a las bacterias y toxinas despla- zarse a otras partes del organismo. Esto puede originar problemas secundarios e impactar potencialmente en el rendimiento en la planta de procesado – Fig. 1 -.

Unas condiciones ambientales tales como los climas calurosos y húmedos, así como un estrés excesivo en las aves, son factores que pueden afectar la presencia y severidad de la coccidiosis.

Unos factores adicionales que pueden contribuir son la genética y la edad de las aves, de ciencias nutricionales e ingredientes de baja calidad, inmunosupresión, exposición a otros microor- ganismos, sobreutilización de anticcoccidiósicos, resistencia a medicamentos e interacciones entre enfermedades.

Control de la coccidiosis

Aunque los anticoccidiósicos suministrados en el pienso y las vacunas siguen siendo los pilares del manejo de la coccidiosis, estos no pueden realizar el trabajo solos. Unos buenos programas de medicina preventiva, la bioseguridad, el buen manejo y la nutrición, y particularmente las prácticas que apoyen la salud intestinal, son igualmente importantes para el manejo de esta enfermedad y para preservar la efectividad de las medicaciones.

“Sin expectativas de nuevos anticcocidiósicos, un plan de rotación de estos es imprescindible”

Rotación de anticcocidiósicos

Sin expectativas de nuevos productos anticcocidiósicos en el mercado en un futuro próximo, es esencial que el sector avícola preserve la e cacia de aquellos que aún están dispo- nibles para prevenir el desarrollo de resistencias. Para esto, la rotación de anticoccidiósicos es necesaria. Un ejemplo de un plan de rotación de anticoccidiósicos es un programa “dual” o “shuttle”, donde un anticoccidiósico es utilizado en el pienso de arranque y otro en el de crecimiento/ nalización. Otro tipo de rotación es un programa “full”, donde el lote recibe el mismo anticoccidiósico en el pienso desde el primer día hasta el período de retirada, y el anticoccidiósico empleado en las granjas se cambia cada 4-6 meses aproximadamente. Para un mejor resultado, lo mejor es desarrollar un plan de rotación a largo plazo, quizás de 18 o incluso de 24 meses, porque lleva tiempo rotar su cientes productos diferentes y dar a cada uno de ellos un descanso adecuado.
Por ejemplo, evitar rotar entre ionóforos de la misma clase. Si se utiliza el ionóforo monovalente salinomicina, no rotar a monensina o narasina, ya que son también ionóforos monova- lentes y trabajan de manera similar; por lo que si se desarrolla resistencia a uno es probable que también se desarrolle para el otro. Es mejor rotar a un ionóforo divalente como lasalocid, o a un anticoccidiósico sintético o una vacuna.
Los anticoccidiósicos sintéticos son altamente efectivos y son excelentes para un programa de limpieza, pero deben ser usados cuidadosamente porque la resistencia a ellos se desa- rrolla rápidamente. Generalmente, el mismo anticoccidiósico sintético debe ser usado una sola vez al año o cada dos años. Conocer los pros y contras de cada tipo de anticoccidiósico puede ayudar en la formulación de un buen programa de rotación. De manera ideal, el programa debe ser ajustado a cada granja en base a su historial de éxito o fallo con varios anticoccidiósicos y su test de sensibilidad a los mismos, los cuales indicarán cuales van a ser los más efectivos.

Vacunación

Cuando se maneja con e cacia una vacuna de coccidia puede ser una adición valiosa a cualquier programa de rotación. La vacuna- ción otorga a los anticoccidiósicos ionóforos y sintéticos el muy necesario descanso, reduciendo así el desarrollo de resistencia. También ayuda a preservar la e cacia de los anticoccidiósicos la siembra de la nave de pollos con ooquistes de coccidia que son sensibles a los productos anticoccidiósicos. A veces, los lotes vacunados experimentan una caída en el rendimiento durante el primer ciclo de producción, pero este revés puede ser controlado con el uso de un ionóforo administrado después de que las aves han desarrollado la inmunidad inducida por la vacunación frente a la coccidia. Adicionalmente, el rendimiento generalmente mejora en los siguientes ciclos de vacunación.
Fuente: SeleccionesAvicolas